Yiyo, cien años después

Hace 100 años en la esquina de Eva Perón y Ameghino, un imigrante italiano abrío un local que supo ser vinería, almacén y hasta fábrica de encurtidos. «Lo de Yiyo». Hoy los familiares de su dueño original lo convirtieron en restaurante y quieren declararlo «sitio histórico».

Una propuesta

El proyecto, presentado por el legislador Javier Andrade (Frente de Todos), propone que el bar sea catalogado como café notable y denominado sitio histórico de la Ciudad. Un título que le calza como anillo al dedo cuando se ven sus paredes con textura, tapizadas de botellas y recuerdos; su construcción apenas modificada; sótano con bodega centenaria y teléfono, el primero del barrio.

Ese legado también será digno de reconocimiento, sobre todo si se saborea: el proyecto propone que las prácticas y saberes de este bar sean declarados patrimonio cultural porteño. Esto abarca su carta, que incluye conservas hechas con los métodos aprendidos por sus herederos cuando en esa misma esquina funcionó una fábrica de encurtidos.

Su historia

Hace 100 años Egidio «Yiyo» Zoppi vio las carretas que pasaban por la avenida -llamada Campana, hoy Eva Perón- que desembocaban directamente en el matadero y pensó: «Acá hace falta una herrería».

Esa certeza le duró poco: lo que los viajeros necesitaban era un lugar donde comer y beberLa misma demanda tenían quienes querían hacer un recreo mientras construían la casa de bombas elevadoras de líquidos cloacales que se levantaba a la vera de esa avenida. Y como a Yiyo y su esposa Magdalena se les daba bien la cocina, abrieron un almacén de ramos generales, vino patero y algunas mesas.

Para 1921 ya había parroquianos sentados, como ilustran las fotos más antiguas del lugar. Después llegaron los famosos: Mariano Mores, Osvaldo Pugliese, Libertad Lamarque y otras figuras del tango. Actores como Juan Carlos “Minguito” Altavista. Boxeadores como Justo Suárez, “El Torito de Mataderos”. Hasta “Horacio Guaraní, que era muy amigo de la familia y estuvo escondido en los piletones en los setenta”, cuenta Cristian Díaz (37), uno de los capitanes de la versión renovada del bar.

Entre los cuarenta y los noventa, la esquina mutó a fábrica de encurtidos y fraccionadora de vino, de la mano de Luis y Batista, los hijos de Yiyo, quien murió en 1966, a los 84 años. Con el escándalo de vino sanjuanino adulterado en 1993, ese año la esquina volvió al rubro de bar y almacén, con persianas a veces bajas y parroquianos jugando a las cartas.

Los ya octogenarios hijos de Yiyo llevaron el lugar como pudieron. Hasta que a mediados de 2020 murieron con apenas dos meses de diferencia. El lugar se vació de gente, y la crisis gestó oportunidad.

La pandemia, una oportunidad

El nuevo equipo es multigeneracional: además de Danilo, bisñieto de Yiyo, están su tío Omar Zoppi (62) y los socios gastronómicos Maximiliano Luque (35) y su primo Cristian, fundadores de la empresa de catering Tips Not Included.

Elabora las conservas usando viejas recetas junto a Omar, que de joven trabajó en la fábrica de encurtidos. Aceitunas schiacciate (aplastadas), tomates secos con albahaca, champiñones con canela y clavo de olor, y berenjenas en escabeche lactofermentadas se lucen en pequeños frascos disponibles para la venta.

De atender a 35 y 40 personas en un evento especial, pasaron a tener 95 cubiertos sólo en el salón, que en realidad son dos: uno que da a la esquina y otro trasero, que conserva siete piletas donde se almacenaron hasta 70.000 litros de vino. En el aniversario del primer pop up, que coincidió con el centenario de Yiyo, se organizó un festejo con corte de calle que reunió a 2.500 personas.

Nacido de un piamontés pero apodado zeneize

El primer nombre del bar fue La Campana Piamontesa: Campana porque así se llamaba la avenida Eva Perón en ese tiempo. Piamontesa por la región en la que nació Egidio. Fue rebautizado como Yiyo El Zeneize recién en los cuarenta, cuando el timón pasó a manos de Luis y Batista.

¿Por qué zeneize y no piamontés? Así se dice “genovés” en el dialecto de Génova, de cuyo puerto partió Yiyo y la mayoría de los inmigrantes italianos. “Por eso, zeneize era el gentilicio que hacía referencia a todo el colectivo, independientemente de la región italiana en la que hubieran nacido. Para Yiyo, era una forma de que lo asociaran con Italia y así atraer clientes”, dice Danilo. Un truco de marketing más de un siglo atrás.

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