El cementerio de la Caharita, ubicado en la Av Guzmán 680 de la Ciudad de Buenos Aies, es uno de esos lugares a los que no nos gustaría ir, ya que ello implicaría en lineas generales alún momento no muy grato.
Tiene una superficie de 95 hectáreas, conviertiéndose en el más grande de la ciudad y uno de los más grandes del mundo.
Lo curioso, es que por estos días hay una invitación a transitar el Sexto Panteón que diseñó Itala Fulvia en el pulmón del cementerio.
La experiencia
Un grupo de actores oficiarán de guías erráticos entre las galerías de este laberinto oculto en el corazón de la República de Chacarita. Arquitectura brutalista, infiltraciones de la naturaleza, fantasmas de la historia, aserrín con gasoil, filosofía urbana, tierras en litigio, rituales funerarios, existencialismo municipal. Una obra más real que la del mundo será una experiencia liminal entre las ficciones de la muerte y la realidad de nuestros cuerpos. Una obra para hablar de lo que no se habla, para mirar lo que no se mira, o simplemente aceptar lo que a todos nos espera.
La obra
Esta Obra-experiencia que se realiza en un espacio público, muy significativo de nuestra ciudad, se llevan adelante con el apoyo de diversas entidades de fomento de la cultura: FIBA, Bienal de Arte Joven, Barrios Creativos, FNA, Proteatro, UBA, INT y Bienal de Performance. La entrada es gratuita con un sistema voluntario de aportes para que este tipo de proyectos puedan prosperar y seguir existiendo. Seguir llenando el espacio público de aventuras, creando experiencias que inviten a recorrer la historia y la cultura de nuestra Ciudad y a imaginar también otros futuros posibles.
El Panteón
El gran Panteón del Cementerio de Chacarita, diseñado y construido por la arquitecta Itala Fulvia Villa entre los años 1950 y 1958. Es a la vez el primer ensayo mundial de arquitectura moderna aplicada a un ámbito funerario de tal dimensión, el “último hogar” de más de 150.000 porteños.
El cementerio refleja una sociedad en un momento histórico preciso. Como un «doble» de la ciudad, ilustra una visión social y cultural del ser humano: su concepción de la muerte, sus creencias e ideales.
Hoy asistimos a una verdadera desritualización de las conductas funerarias. El hombre moderno, acumulador de bienes, actúa como si no debiera morir, como si la muerte no existiera. Pues bien, la idea de la obra es salir al encuentro de este territorio y de todo lo que el provoca. Lidiar con ese abismo que es la muerte. Y como sabemos que todo duelo es menos triste si lo atravesamos colectivamente, ésta es una invitación a conformar una comunidad circunstancial para realizar una caminata a la deriva por el Cementerio más grande de nuestra ciudad