Ubicado en el barrio de Retiro, el Mercado de los Carruajes se ubica, donde históricamente era el predio de las cocheras presidenciales del siglo XIX y principios del XX, allí se guardaban los carruajes utilizados por los presidentes.
Con mas de 4.200 metros cuadrados y parte del Patrimonio Histórico de la Ciudad, se combinan 42 locales comerciales con mercadería fresca, como verduras, carnes y quesos, alimenticios nacionales e importados y restaurantes de diferentes especialidades.
El mismo chocolate con churros que se consume hace más de 120 años en Madrid, una fondue con los mejores quesos argentinos, las carnes de una de las parrillas locales más reconocidas a nivel internacional. El nuevo Mercado de los Carruajes pretende convertirse en un hito gastronómico porteño a fuerza de locales donde comprar, comer y beber sea una experiencia gourmet con visos cosmopolitas.
CÓMO ES EL MERCADO DE LOS CARRUAJES
El Mercado se encuentra dentro de un edificio de dos pisos y elegante fachada de ladrillos, arcadas y cúpula.
Fue construido a finales del siglo XIX, a pedido de Julio Argentino Roca en 1899, para albergar las caballerizas y los carruajes de la presidencia, por su cercanía con la Casa de Gobierno.
En la actualidad, este nueva opción gourmet, funciona de domingo a miércoles de 8:30 a 22.00hs y de jueves a sábados de 8:30 a 24.00 hs.
La majestuosa obra estuvo a cargo del arquitecto italiano Emilio Agrelo, el mismo creador de las Galerías Pacífico, el centro comercial ubicado a pocas cuadras de allí.
Algunas décadas después, el edificio comenzó a funcionar como estacionamiento de la flota de autos oficiales, utilidad que se le dio hasta el momento en que comenzaron las obras de reconversión.
La reconversión
En 2017 el Gobierno porteño llamó a una licitación pública para otorgar la concesión del predio a una empresa privada, con el objetivo de convertirlo en un «mercado de puestos minoristas y feria», y ayudar a convertir Buenos Aires en Capital Gastronómica de Latinoamérica.
Desde entonces el edificio de patrimonio histórico comenzó su largo proceso de reconversión.
Al tratarse de un edificio con valor histórico, las reformas que se realizaron para dar lugar al nuevo centro gastronómico estuvieron orientadas a devolver el estado original de su fachada, sin afectar el valor patrimonial del lugar. Por ello se destacan paredes azulejadas y recubiertas en mayólicas, marcos de puertas de bronce, varios vitrales y una cúpula central.
En la planta baja tiene un paseo de compras con una gran variedad de puestos que venden productos envasados, de despensa, frescos y orgánicos provenientes de productores de distintas regiones del país y del exterior.
En tanto, en el primer piso y en la terraza, hay locales de rotisería, cervecería artesanal, cava de vinos, restaurantes, comidas regionales, heladería, cafetería, postres y sushi, entre otros, para consumir en el lugar o para llevar.