Fue en Mataderos al cumplirse 49 años de la ejecución del Padre Mugica. En la noche del 11 de mayo del ´74 , Mugica salió de la iglesia San Francisco Solano y caminó rumbo a su Renault 4 cuando fue cruzado por un auto desde el que se bajó un hombre y lo acribilló con una pistola automática. Tenía 43 años cuando lo mataron.
A 49 años de su ejecución, el Padre Carlos Francisco Sergio Mugica la comunidad recordó a este mártir, a sus ideas y a su lucha en el barrio porteño de Mataderos.
Tras su asesinato, el cuerpo de Mugica fue llevado al cementerio de la Recoleta y fue el propio Jorge Bergoglio, en su rol de jefe de la Iglesia Católica Argentina, quien al cumplirse los 25 años del crimen del cura villero gestionó que los restos del Padre Mugica fuesen trasladados a la Parroquia Cristo Obrero, que está precisamente en la Villa 31.
Luego de finalizado el traslado, Bergoglio dio una misa homenaje en la que rezó por “los asesinos materiales, los ideólogos del crimen del padre Carlos y por los silencios cómplices de gran parte de la sociedad y de la Iglesia”.
Quién era Mugica
Mugica se ordenó sacerdote a los 29 años. Luego de un fallido intento por estudiar abogacía en la Universidad de Buenos Aires, el cura se dedicó de lleno a sus actividades sociales en el marco de la iglesia pero con un importante activismo político.
En la década del 60 comenzó con su militancia política en el peronismo desde la que profundizó sus trabajos en las villas o barrios populares, donde fue sumamente querido y respetado, y al día de hoy es recordado. Además, era integrante del movimiento de “Sacerdotes por el Tercer Mundo”
Mugica tenía vinculación con sectores de la extrema izquierda peronista e, incluso, había sido profesor en la Universidad de Jorge Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Firmenich, luego fundadores de la organización Montoneros. Además, hay testimonios que indican que promediando los 60 viajó a Cuba donde hizo una instrucción militar bajó las órdenes del gobierno de Fidel Castro y más testimonios indican que tenía relación con el Che Guevara.
Sus luchas e ideas lo llevaron a quedar en más de una ocasión en el centro de la escena bélica en los convulsionados años 70, aunque su crimen no está relacionado con el Golpe Militar del 76 sino con los conflictos armados que ocurrían antes del asalto al poder de la junta encabezada por Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti.
En 1984, un matón de la Triple A llamado Juan Carlos Juncos declaró ante juez Hernández Agramonte que López Rega le había ordenado matar a Mugica a cambio de 10.000 dólares. Años después, en 2012, el juez Norberto Oyarbide también vinculó el crimen con la Triple A, aunque bajo otro nombre: señaló como asesino a Rodolfo Almirón, jefe de seguridad de López Rega.