La falta de límites

Las fronteras entre los barrios porteños tienen sus historias incluso se han ido modificándose por diversas razones, pero en todos los casos se han tomado a las avenidas como una demarcación natural para indicar donde culmina un barrio y comienza otro.

Pero curiosamente en el barrio porteño de Liniers la historia es otra. Desde la última modificación geográfica, el barrio símbolo del oeste porteño ha perdido más de treinta cuadras por una corrección absurda y antojadiza.

Si se mira el plano de la ciudad de Buenos Aires (de la Trinidad debería ser) con los límites de los 48 barrios porteños en que fue dividida la última vez.  Liniers se extendía bastante más allá de sus límites actuales, verificándose actualmente esta afirmación en menciones tales como el “Mercado de Hacienda de Liniers”, situado en el barrio actual de Mataderos o el “Cementerio Israelita de Liniers”, ubicado en la bonaerense Ciudadela.

Las avenidas suelen ser fronteras naturales de los barrios, por la amplia distancia existente entre ambas veredas. Liniers cuenta con tres límites de este tipo: hacia el oeste la avenida General Paz, también divisoria con la provincia de Buenos Aires; hacia el sur la avenida Emilio Castro; hacia el norte la avenida Juan B. Justo y, hacia el este… la calle Albariño, su prolongación (calle Marcelo Sáenz Valiente) y una continuación difusa “por las vías del ferrocarril” siguiendo hacia el este hasta Irigoyen. Luego, tras cruzar la barrera dobla hacia el norte hasta la prolongación curvada hacia el oeste de la calle Bacacay y de allí prosigue hasta llegar a su intersección con la avenida Juan B. Justo.

Antes de que se hubiese decidido esta división, Liniers llegaba hasta la avenida Escalada, situada cuatro cuadras hacia el este de su límite actual. Esta arteria es la única que cruza de punta a punta la ciudad: desde la avenida Rivadavia hacia el sur llega hasta el Riachuelo y hacia el norte, con el nombre de Irigoyen se topa con la avenida General Paz.

Por eso y desde el Riachuelo, los barrios recostados sobre la que en sus orígenes fue una avenida parque y es el primer camino de cintura (General Paz), tienen como divisoria “natural” a aquella arteria. Escalada, pues, es límite de Villa Riachuelo con Villa Soldati; de Villa Lugano con Villa Soldati y Parque Avellaneda; de Mataderos con Parque Avellaneda y Villa Luro; y de Versailles con Villa Luro y Monte Castro.

En esa continuidad, Liniers –que se ubica entre Mataderos y Versailles- constituye la excepción. La línea divisoria abandona la frontera natural de Escalada a la altura de Emilio Castro, exactamente cuando ésta se transforma en verdadera avenida de tres carriles por mano -las cuatro cuadras anteriores, desde su nacimiento en la avenida Juan B. Alberdi, es calle- y se interna cuatro cuadras por esta última hasta llegar a Albariño y de allí descender hasta llegar a las vías e iniciar un retorcido vericueto.

Si se tiene en cuenta a los antiguos talleres ferroviarios, que desde la calle Barragán se prolongan en un continuo hasta llegar a Irigoyen. Hecho por el cual obliga a que la frontera de Liniers circule por los rieles del ferrocarril o estampada al paredón ferroviario hasta encontrar el camino libre que la conduzca hasta la Juan B. Justo. Verdadero dislate de la Ciudad.

En la actualidad, Liniers forma parte de la Comuna 9 junto con Mataderos y Parque Avellaneda.

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