La inflación en la Ciudad de Buenos Aires se ubicó en 3,1%. Se trata del registro mensual más alto desde marzo de 2025. El dato, difundido por la Dirección de Estadística porteña, encendió señales de alerta en el mercado y entre economistas.
El avance del índice estuvo impulsado principalmente por los servicios, que aumentaron 3,5%, por encima de los bienes, que registraron una suba de 2,3%. La brecha confirma una tendencia que se viene profundizando en el último año y que refleja el mayor peso de tarifas, alquileres, gastronomía y esparcimiento en el gasto de los hogares.
Entre los factores que incidieron en el resultado se destacaron los componentes estacionales, como las vacaciones de verano, y el ajuste en los precios de las verduras, que impactaron de lleno en el rubro alimentos.
Mientras que las mayores subas se registraron en Recreación y cultura, con un salto del 7,4%, seguido por Restaurantes y hoteles (5,3%), Alimentos y bebidas no alcohólicas (4%) y Transporte (3,7%). En tanto, Vivienda, agua, electricidad y gas mostró un incremento más moderado, del 2,4%, mientras que Prendas de vestir y calzado fue el único rubro con variación negativa, al caer 1%.
Servicios en alza y señales de presión inflacionaria
El comportamiento del IPC porteño refuerza la percepción de que la desinflación enfrenta límites, especialmente en los servicios, un componente clave del índice. La aceleración en enero rompe con la relativa estabilidad de los meses previos y genera dudas sobre la trayectoria de los precios en el arranque del año.
El dato de CABA es seguido de cerca porque suele anticipar tendencias del IPC nacional. Si bien la inflación a nivel país viene mostrando una desaceleración interanual, el repunte porteño en enero alimenta la preocupación sobre un posible piso más alto para los próximos registros.
Economistas y analistas advierten que, con servicios aún dinámicos y ajustes pendientes, la evolución de los precios podría enfrentar nuevas tensiones en los próximos meses. En ese marco, la definición metodológica del INDEC y la consistencia de sus estadísticas vuelven a ocupar un lugar central en la discusión económica.