Cuestionan el silencio durante el BAFICI

En el marco de los ataques a la cultura y en particular al cine independiente, por parte de Nación, se llevó a cabo el BAFICI 2024 sin referencias al tema.

Esta semana finalizó la 25ª edición del festival que se realizó durante el evidente ataque del Gobierno nacional al sector, que incluye el cierre del INCAA, las salas que dependen del instituto y los planes de fomento.

Sin embargo finalizó sin mencionar que puede ser el último año de este evento. Debido a la falta de presupuesto y hasta conflictos con sectores del cine.

El BAFICI lo organiza el Gobierno de la Ciudad, y pese a los temores sobre un cierre temporal del INCAA, la anunciada quita de apoyo a festivales dependientes de Nación, el prometido cierre de los cines que dependen del instituto (incluído el Gaumont) y la suspensión de subsidios a la producción eran culminó sin referencias de funcionarios porteños.

Sin embargo, la totalidad de la comunidad cinematográfica –directores, productores, actores, periodistas, etcétera– no sólo redobló el reclamo sino que empezó a dar a conocer su creciente preocupación en la presentación de sus películas, llamando la atención de los espectadores respecto al incierto futuro del cine nacional. Y hasta los propios trabajadores de las salas dieron voz a reclamos y críticas al nuevo director del INCAA, Carlos Pirovano, y a la actitud del BAFICI de mirar para el otro lado, hacer como si nada sucediera o, como se le suele decir, «fingir demencia».

El lunes 22,  el INCAA cerró sus puertas por tiempo indeterminado para proceder a su reestructuración (léase, vaciamiento), sus empleados fueron dispensados por tiempo también indeterminado, el plan de fomento –que fue la pata fundamental de la existencia del cine nacional durante 30 años– fue dado de baja, los festivales de cine nacionales suspendidos y las salas conocidas como Espacios INCAA cerradas. El único que sobrevivió fue el Gaumont, pero sólo por unos días hasta cumplir con el compromiso contraído con el BAFICI. Era la evidencia de que todas las promesas de terminar con el INCAA realizadas en campaña por Javier Milei se hacían realidad. Y a partir de ese día, aseguran que a través de diversas presiones internas, el festival empezó a mostrarse un poco más «comprensivo» con la crisis que atraviesa el sector, intentando funcionar como «caja de resonancia» (sic) de lo que pasa en la industria y hasta promoviendo debates en las funciones.

Lo cierto es que la industria que se quedó con sabor a poco.

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